A medida que vaya transcurriendo la Historia,parece que el humano se aleja de los principios "elementales" que otrora rigieron su forma de organizarse en torno a grupos sociales.La moral religiosa que legitimaba la formación de una jerarquía concreta basada en la ordenación divina-terrenal parece quedar en el olvido con el ahondamiento en el conocimiento científico.Por curiosa y dispar que pudiera parecer esta manera de concebir la cuestión,tienen estrecha relación.
La religión se creó como un fundamento de explicar lo que no era explicable,básicamente los ciclos vitales de reproducción (desde la humana hasta la propia de la tierra),los que atañen al día y la noche,la aparición de fenómenos atmosféricos,... Lo que en un principio era un culto debido a las fuerzas motrices del Universo se transformó con el tiempo en una pirámide de jerarquía que,con un Dios concreto en la cumbre,y toda una corte celestial a su alrededor,legitimó la tenencia del poder en un clan (y éste a su vez en un líder denominado cabecilla o jefe) o en un personaje en la Tierra,a la manera de poder copiar en el aspecto terrenal un sentido del orden cósmico que regía a los dioses.
Con el tiempo,incluso,llegado el avance tecnológico adecuado,el hábitat de los propios seres celestiales varió,desde la inmensidad del cielo hasta habitáculos dentro de él,tales como el Olimpo,de esta manera,se legitimaba,igualmente,la existencia de una vivienda en la tierra que fuera hogar de las instancias divinas (los templos) y por ende de la representación de su poder entre los mortales,la guarida de los jefes o futuros reyes o caudillos,los palacios.
En un marco jurídico muy limitado en donde el orden estaba establecido según caracteres muy primitivos,sin derecho escrito ni otras ordenanzas que no surgieran de la moral de origen religioso que nos habla del respeto debido al más anciano del lugar (Zeus el primero de los Dioses,...Osiris padre de Set ,...Innana madre de la fecundidad,de la vida,...),del contacto social "obligatorio" para surtir de parabienes al destino (regalo de los dioses),del tributo lógico a la figura del representante de dios (él es su interlocutor en el plano terrenal),....La religión fue el centro de una sociedad humana,social,y marcadamente teocéntrica.Tanto es así,que los primeros autores de importancia de los que tenemos constancia,Aristóteles,Ulpiano,Gayo,... Nos quieren hacer ver que el Derecho como herramienta de organización social,es Natural,otorgado por las entidades metafísicas.De esta manera,la norma correcta,sin remisión, debía de ser la que regía un mundo que escapaba a nuestra comprensión,en donde los seres mayores elaboraban lo justo e injusto.
El paso del tiempo hizo que el denominado Derecho natural,aún anunciado por la razón humana (como anunció Santo Tomás) estaba auspiciado por la ley divina,nada escapaba al régimen establecido por las normas que,procesadas por la mente humana,habían sido previamente dispuestas por la susodicha voluntad divina.No es de extrañar,entonces,que las principales normas jurídicas estuvieran consensuadas entre las figuras más representativas del poder social (caudillos,príncipes y reyes) y el clero de la época.Toda vez que,engarzados en un sistema de distribución social de marcada desigualdad,eran dueños del saber teórico que tanto impone a las mentes ignorantes.Jefes y clérigos,dueños de las tierras,de los cultivos,de los mecanismos de redistribución de la riqueza (por la gracia de Dios) crearon una serie de dogmas de obligado cumplimiento,que,1000 años después,han sido considerados Moral,como parte del ideario lógico,coherente y justo.Así,no es de sorprender que,amparados en la necesidad de mano de obra que trabajara el campo para su beneficio,estuviera prohibido (grosso modo) matar a seres que no fueran esclavos (no eran personas,por ende,completamente prescindibles),no fuera posible la mezcolanza entre estamentos sociales diferentes (no fuera que los más bajos pretendieran privilegios de los otros),tampoco estuviera permitido casarse sin supervisión eclesiástica (la Iglesia tenía el deber de controlar a todo su rebaño con fines productivos-económicos),...Y así sucesivamente...
No es de extrañar que los Hombres de la primera Ilustración (que comenzaron a concebir a la ciencia como centro de todo lo mundano hacia el siglo XVI)) fueran catalogados de herejes,toda vez que,la Iglesia,con teorías no practicadas,mantenía incólume su poder sobre las mentes poco avezadas (demasiadas en esa época) y la nueva forma de conocimiento ponía en duda,de entrada,el centro fundamental del creer religioso imperante (el cristianismo hacia aguas) que tenía a la Tierra,como Elegida entre todos los cuerpos celestes del Universo.La teoría heliocéntrica rompía de lleno con la concepción cristiana,que vería como el Protestantismo y los múltiples concilios divergentes acontecidos hasta la fecha serían centro del cisma que empezaría a fraccionar su poder sobre la tierra conocida.
Rotos los primeros fundamentos cognoscibles de la religión,la marcha fue imparable,el Hombre renacentista jugó a ser Dios,con descubrimientos que no se creían posibles hasta la fecha,y en adelante,especialmente con la llegada del siglo XVIII,los mitos religiosos que no eran aún considerados como tales terminaron por fracturarse,la llegada de la Revolución del Hombre marcó en tinta indeleble unos nuevos valores inherentes al Hombre,pero auspiciados por él mismo para su convivencia.Dios dejó de ser Razón,para ser ésta,la propia capacidad del ser humano de convertirse de forma consciente en un ser social que respeta valores que le son propios por naturaleza (separando este concepto del común "divino").
Desde el siglo XVIII la Iglesia sólo ha servido de protector de las naciones que,amparadas en una tradición religiosa exacerbada,aún contienen elementos propios del contexto social de otro tiempo (estamentos privilegiados o no,separación de clases,carestía de cultura,...),siendo aún madre de la moral y tergiversadora del conocimiento moderno,la ciencia.Estableciendo dogmas de pensamiento que corrompen el desarrollo de la capacidad humana por considerarla,de entrada,al servicio de seres celestiales que esclavizan la vida de nuestro planeta.La ciencia,por su lado,ha ido abriéndose camino en la determinación de las personas,cansadas de promesas incumplidas y de interdictos clericales que no encuentran más que beneficio unilateral en cada caso.Si existe un Dios que comande los destinos de los Hombres,posiblemente,no esté de acuerdo en acotar la libertad y en menoscabar nuevos mandamientos basados en nuestro propio avance.
Aún esperamos en la práctica la existencia de lo narrado por los textos bíblicos,anhelamos muchos la aparición de relatos físicos que fundamenten una creencia basada sólo en la fe,que ha quedado postergada con el paso del tiempo.Esto no quiere decir que hayamos de separar moral y ciencia,pues mal haríamos,pero sí que aquélla estuviera sujeta a ésta y no en sentido contrario.La ética y la moral escinden el horror del futuro humano,teniendo como valores la convivencia pacífica,la fraternidad propia que nos ha dejado miles de años a pesar de todo (es de recelar que las religiones hayan promovido tantas veces la existencia de conflictos multinacionales),un fin común y sobre todo la preeminencia de la vida ante el terror de la muerte.
Posiblemente sin religión no hubiera existido orden social,al menos en sentido primitivo,pero no es menos cierto que gracias a ella ha existido conflicto desde tiempos que la mente no alcanza a recordar,si el Dios es uno,como se defiende en las tres religiones más importantes del planeta (cristianismo,islamismo y judaísmo) cuesta creer que en cientos de años no haya tomado partido en la matanza entre sus "hijos",si la religión es politeísta (hinduísmo,...) cuesta pensar como miles de dioses (unos 30.000 si no me falla la memoria) no se han impuesto al otro "grande",...Ante lo abstracto de las creencias,no cabe más que suponer que el período religioso se termina,en pos de la voluntad de la ciencia,que no tiene porque significar la antítesis de la moral,pero seamos en este caso,nosotros mismos,en comunión,los que estimemos justo y propio de lo humano.
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