lunes, 14 de diciembre de 2009

Todo es relativo

La teoría de la relatividad aplicada a nuestro contexto social tiene muchas vertientes en donde pudiera ser útil a todas luces.Nos enfrentamos en estos días a diversos temas que merecen una visión global,relativa,en donde no existen miradas objetivas y todas están escudriñadas desde ángulos realmente distintos.

Sólo de esta manera pudiéramos entender que aún existan personas que apoyen a la Iglesia,ya se sabe que en la variedad está el gusto,no seré quien lo niegue,pero una formación de carácter religioso que aún recuerde en sus ceremonias al período del Franquismo en España con extraña melancolía y descaro,puede dejar perplejo al más pintado,pero por lo visto,no a la sarta de acólitos dependientes de la creencia en un estamento "superior" que maneja para sí,los designios de unos cientos de miles,borrando voluntades propias en detrimento de otra "colectiva",que no tiene que ver con los creyentes tanto como con la voluntad incólume del grupo de clérigos regentes en la parroquia española.Esta institución,que da una de cal y otra de arena,pretende legislar,o al menos,esa parece su pretensión más recurrente,sobre los valores sociales,como único portavoz eficaz y verídico de la población de nuestra nación.Toda vez que no representa,en nada,o casi nada,mis valores,se rompe el consenso,y por ende,cualquier pequeña posibilidad entregada por un ordenamiento jurídico a este fin,toda vez que de la jerarquía eclesiástica,los españoles,en su grueso volumen,no tienen nada que decidir.

Es significativo que los "pastores",benevolentes,justos y sacros,den por un lado la brasa acerca de la reforma de ley para la interrupción del embarazo (texto que no todos habrán leído para saber y conocer los supuestos recogidos y los efectos tales de dicha remodelación) y por otro,auspicien oscuros homenajes a la prole burguesa y noble de este país,que durante 40 años dio por c... a los más,proletarios ellos,beneficiados por un régimen político que encontró,en la propia Iglesia,un método de subsistencia amparado en no sé qué derecho natural voluntarista.Como quiera que repudio a los unos y a los otros,me cuestiono con frecuencia,quién ha entregado a la Iglesia la voluntad de exigir nada,cuando ese "rebaño" bajo su "dominación" (los españoles) andan escaldados del Franquismo y deseando que la losa de dos toneladas que le mantiene allende de la realidad superficial,hunda en el olvido la figura de un ser a todas luces repugnante (citaré esto para todo Ser que estime la autocracia como manera de sustentar una entidad social).Si la Iglesia no representa sinónimo siquiera,de moral,¿qué pinta dando lecciones de justicia?.

Por otro lado,la situación de Haidar sigue siendo portada de los diarios españoles día sí y día también.Es cierto que es honroso conceder el plus de valentía a la luchadora saharaui,pero no es menos sensato,según el espejo por el que se mire,comentar que su cruzada contra el Gobierno español tiene cada vez,menos sentido,desde el punto de vista de que parece que su entrada en España se hizo de manera legal,y de que el Gobierno le ha ofrecido,en esencia,lo que le es posible ofrecer,un pasaporte de nacionalidad propio.Francia mediante,Marruecos no parece por la labor de recibir a la estimada luchadora,que pretende su inmolación en búsqueda de su desafío a las autoridades nacionales en cada caso,aún a riesgo de que la causa común "express" acaecida en España,termine por olvidar los vaivenes de la mujer,que sigo insistiendo,merece loa.

En este momento aparece,de nuevo,la desidia española en el asunto de la independencia del Sáhara,un tema,que lejos de hipocresías y buenas intenciones,importa al grueso de los españoles,tanto como la vida de cualquier señor,pongamos por ejemplo,en un suburbio de Burundi.El español es experto en adjuntar archivos de buen fin cuando la ocasión lo merece,pero desestima por ajeno,las causas que no le competen en suelo y tenencia.Tanto da tener o no tener potestad sobre la susodicha independencia,cuando el Sáhara,amén de dunas y toneladas de arena,no es más que un "poblado" con cientos de chozas que en nada preocupa a la soberanía de España,que bastante tiene con lo suyo.Este tema,desde luego,no encontrará una vuelta de hoja en este momento,máxime porque España lleva obviando la situación desde hace décadas,nadie parece comprometido,más allá de un puñado de personas que consideramos intolerable situaciones de soberanía deslegitimada sobre el pueblo saharaui.Para encontrar una respuesta efectiva,se precisaría que la sociedad se moviera en una misma dirección,pero,la mirada interina de nuestro país tiene como causa particular la lucha de los pueblos de la Vieja Castilla contra los pueblos "rebeldes" del norte (Euskadi y Cataluña) y ya con eso,tiene su propia temática de libre-autonomía sobre la que debatir,quedando lo demás,apartado por superfluo.

Como quiera que el español medio es un personaje que debate alejado de conocimientos prácticos y gusto por la política,cada cual vendrá determinado en la defensa de su idea,por los criterios económicos natales o bien por los adquiridos,sin más motivo para el debate,que la Razón basada en la vivencia particular o de familia,importa poco cómo y por qué funciona el Estado mientras a uno le vaya bien,sin estimar en decisiones que escapan a la comprensión mundana,porque pese a todo,España,en su mayoría,hace caso,solamente,de las causas nobles mediáticas (lanzadas por cada uno de los grupos ideológicos determinados) obviando,por completo,o casi,las que serían de recibo atender por gravedad y por el nivel de afectación subyacente,global en casi todo caso y particular en los menos.

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