miércoles, 14 de julio de 2010

La cruda realidad

El debate sobre el Estado de la Nación ha servido,de inicio,para vislumbrar la lejanía de las dos Españas.Siguen confrontándose,cada vez con más ahínco,dos concepciones radicalmente opuestas de la idea que pueda suscitar la nación española como significante e imagen de un contenido.

En primer lugar,podríamos citar al Estatuto de Cataluña como fuente de las divergencias últimas de mayor calado.Es un hecho que el Tribunal Constitucional ha permitido el avance de la polémica a través de la opinión pública española al retrasar su fallo (sobre la constitucionalidad del texto) mucho más allá de lo establecido por la ley para los recursos admitidos a trámite en el sentido de duda sobre la misma.El PP no consideró a bien "respetar" un texto que había sido aprobado por el Parlamento y en Referéndum (aunque surjan dudas acerca del índice de participación necesario para que una mayoría fiable apruebe un ente jurídico de este calado) y decidió lanzarse en una voraz campaña que se reflejó en la cantidad de enmiendas presentadas al articulado del susodicho Estatuto.Para bien (y para algunos,para mal) el texto salió adelante tras procelosos debates y rechazos en el Alto Tribunal.Pero,la gran mayoría de los dirigentes catalanes se sienten ultrajados a tenor del trato recibido.El TC ha decidido que el concepto "nación" sea algo así como figurativo,el preámbulo algo que no vincula en ningún caso jurídicamente (un hecho cuando menos singular) y ha optado por recortar las competencias de diferentes órganos,los cuáles,a ojos catalanes,pretendían ser símbolo de la pre-independencia total de la región.El rechazo del papel del Consejo de Garantías Estatutarias como un TC particular y el mismo rechazo a la liberalización de la capacidad haciendística e impositiva,han socavado las dos principales exigencias del Parlament ante el resto de la comunidad española.

El TC ha hablado,no aceptó la gran mayoría de las enmiendas "Populares",pero sin embargo,posiblemente,sí las de entrega de mayor autonomía.Declaró inconstitucionales unos pocos artículos y sembró la duda sobre otros tantos,pero en esencia,aceptó casí íntegro el resto de un texto que,dicho sea de paso,no hacía,en ocasiones,más que acercar Cataluña a otros estatutos autonómicos que,en diferentes materias,han permitido una mayor flexibilización de la norma constitucional.

El segundo tema que pudiéramos recalcar como de importancia suprema,aunque la costumbre parece haber aplacado algo la cuestión,es la crisis económica que el PP pretende hacer endémica de España.Es un hecho contrastado el referirnos a la Crisis como un fenómeno de carácter mundial.Estados Unidos,las grandes potencias europeas con el Reino Unido y Alemania a la cabeza,España,Francia,... Han notado en sus propias carnes el efecto devastador de lustros de salvaje especulación,del poco control estatal sobre los flujos financieros y la sagaz persecución del beneficio de los inversores capitalistas.Alemania y España han encabezado un programa de estricto recorte de gasto público para poder sobrevivir a una situación que pudiéramos denominar límite.El recorte del gasto social,el descenso de la inversión pública,el aumento de las tasas impositivas y la ausencia casi completa de medidas severas de control sobre entidades financieras han hecho mella en la opinión pública europea,que,atendiendo a las reformas propuestas entiende que recae sobre la sociedad el peso de una crisis que,en esencia,no han provocado.

En España las medidas se han alargado hasta el extremo de establecerse una reforma laboral,necesaria y a según que puntos de vista,injusta.La entrega de "poder" al empresario parece plena,el descontrol del término "objetivo" o "subjetivo" con respecto al de "despido" ha causado verdaderos estragos,en tanto que la variación de la norma ha hecho descender sustancialmente las indemnizaciones que los trabajadores percibirían en caso de ser "expulsados" de un empleo.Sea como fuere,y a tenor del modelo social que rige en estos días,parece que la opción de entregar más autonomía a los inversores era la solución válida,toda vez que el conjunto de la Unión Europea,en contra del común sentido,no concibe,ni quiere oír hablar de ello,de medidas de marcado corte socialista,como podría ser la creación de una Banca Pública (los miles de millones invertidos en la salvaguarda de bancos y banca podrían haber facilitado la labor prestamista de estas entidades para con los ciudadanos,auténticos motores del consumo y por ende del flujo financiero) y el control estricto en programas organizados y preestablecidos del desarrollo económico.Ante una situación que no da poder,apenas,al Estado,éste se ha amoldado a los designios de la Comunidad que hará que España,en último término no quede rezagada en el proceso de Globalización en la que andamos instaurados.Estados Unidos se basta por población y territorio,recursos propios y los adquiridos para seguir formando parte,in pectore,de un bloque propio,Europa,con una extensión sensiblemente inferior,precisa,con su riqueza mucho más repartida,de una unión que haga que,ante la eclosión de los gigantes orientales (China y la cada vez más fuerte India) se estructure un bloque que compita,por igual,con tres países-bloques nacionales que reúnen,en su territorio,a más de 2.600 millones de personas (un tercio de la población mundial).Europa necesita,para competir como entidad económica y social,de una unión,que,aunque aún está distante,se antoja precisa para la conformación actual de los sistemas políticos y financieros.

En tercer y último lugar,el consiguiente tema estrella del citado debate,es la negación y sumisión del PP.Negación por tener el adverbio "no" como bandera de toda proposición,agravado el hecho por la ausencia sistemática de alternativas que argumenten una negativa constructiva,que,nunca se ha dado.Siéyes pronunció,más o menos,que el diputado elegido para representar a la Asamblea del Pueblo,en último término no era el símbolo de sus votantes sino de toda la nación,y éste último significado ha quedado en desuso ante el continuo rechazo de la oposición a las medidas adoptadas que,coincidentes o no con las apreciaciones particulares,parecen,en esencia,las nacesarias adopciones jurídicas obligadas por el contexto en el que vivimos.La solicitud de elecciones anticipadas del PP podrían responderse con la solicitud por parte del Gobierno de que incoe el proceso recogido en el artículo 113 de nuestra Carta Magna,que facilita la opción de una moción de censura,en la que la Cámara rechaza la gestión ejecutiva,pero,se encuentra el líder de la oposición con matices que hacen que no las tenga todas consigo,en tanto que semejante herramienta precisa de una mayoría absoluta para aprobarla y la inclusión de un candidato que tenga el firme apoyo de los diputados votantes,cuestión que,ni de lejos,se da en estas calendas.

Por su parte,la sumisión "Popular" a los designios de la tempestad parece no tener fin,nadando en favor de los agoreros que anuncian la hecatombe española.Sabiendo que los mercados prestan especial importancia a las entidades políticas y al apoyo suscitado en las Cámaras de las medidas que,en última instancia se han intentado consensuar,para reformar el panorama económico español,resulta,paradójico que se proclamen algunos como defensores del alma patria,cuando fundamentalmente,no hacen más que negar y abstenerse en las ocasiones en las que han de pronunciarse,para salvaguardar la imagen,empobrecer el espíritu (ante la carencia de argumentos alternativos constructivos) y sacar rédito electoral,pues,como en el Turnismo pasado,parece no importar más que el gobernar y rellenar la tripa que,unirse,en pos del bien general.

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