A lo largo de los años el Hombre ha entendido que la Tierra era un hábitat a gran escala sujeto y determinado a unas normales generales,dependientes de las leyes físicas del Universo,y otras específicas (las más abundantes) dependientes del propio humano.Esto ha llevado a una explotación de la Tierra como si de un medio natural se tratase sin considerar siquiera la posibilidad de que el planeta,sea,en sí mismo,un sistema biológico a gran escala.
No es desconocido para muchos el "concepto" de Gaia de Lovelock,que explica que nuestro planeta se comporta,grosso modo,como una gran entidad dotada de vida,que toda la naturaleza mantiene una sinopsis entre sí que permite el desarrollo de elementos tales como la temperatura,las condiciones geológicas,lluvias,...Esto es,semejando ser un enorme organismo que actúa como lo haría cualquier maquinaria fisiológica humana.La correlación encuentra además que,como en el caso de una persona,de la Tierra,claramente visibles,sólo somos capaces de vislumbrar la piel,esto es,la atmósfera y las formaciones físicas (montañas,picos,océanos,...) pero no somos capaces de observar más allá,el organismo en sí de la estructura.
Para algunos científicos (recomiendo el programa Redes de Eduardo Punset) la Tierra es un elemento vivo que como tal,nació,pongamos que se ha desarrollado y morirá.Ilustres físicos cifran la edad de nuestra "casa rodante" dentro del baremo que podríamos llamar de senectud,es decir,dentro de la denominada 3ª Edad,para muchos,nuestro planeta dispone de un millón de años más de vida,tras los cuales,se extinguirá en el Universo (otra entidad que muy probablemente se contraiga cuando termine la Gran Explosión).
El humano tiene incidencia directa en la degradación que sufre nuestro planeta.Para uno de los entrevistados de Punset,es como si el hombre hubiera acelerado la edad de envejecimiento llevando una etapa juvenil cargada de alcohol,drogas y mala vida.En apenas 200 años el género al que pertenecemos se ha dedicado a esquilmar lo que el Hombre denomina Recursos naturales sin caer en la cuenta que estos mismos elementos sirven de salvaguardia a un modo de vida biológicamente sostenible.Un fallo en la organización y el ser humano se vería abocado a una desaparición pronta que no afectaría a los seres microscópicos que hacen posible la fertilidad de una tierra,el porcentaje de oxígeno en la atmósfera,...Por lo que el propio Hombre,empeñado en dotar de signifcado a la leyenda de David y Goliath,podría vivir el relato en primera persona de manera cruel,sin que hubieran seres para contarlo en un futuro.Ciertamente no somos conscientes de que el 21% de oxígeno atmosférico (que convive con el ozono) nos permite vivir en el medio en el que lo hacemos.Antiguamente,la Tierra estaba recubierta por una cortina de gases,entre los que el metano era preponderante,mostrando un aspecto,la superficie terrestre,tan desolado como lo es a hoy la corteza de Marte o Venus.
No conscientes de la equivocación (para bien) que supone la Vida,el humano se trata como única entidad capaz de gobernar un globo suspendido en el espacio,especial por cuanto no hemos sido capaces de descubrir existencia de nada parecido en decenas de planetas a la redonda (aunque nuestros medios sean quasi insignificantes) y no trata al propio entorno como un organismo que funciona para regenerar la existencia.Imaginar un mundo en donde el oxígeno (altamente peligroso) no pudiera convivir en armonía con otros elementos sin perjudicarnos gravemente,en donde unos bichitos mínimos no pudieran cumplir con la función de regenerar los suelos o una Amazonas (termómetro de la Tierra) desolada,son realidades cada vez menos dantescas,en tanto el Hombre acelera a marchas forzadas su propio autoexterminio.
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