El entramado de la Globalización llevará irremediablemente a una conexión cada vez mayor entre todas las entidades humanas que habitan el planeta Tierra.El problema para que tal comunión se pueda llevar a cabo es la propia identidad particular del ser humano,común para con unos pocos,pero diferente,en esencia,para con los otros muchos.
Durante siglos las diferencias han sido motivo de batalla continua entre todas las especies de homínidos que pueblan la superficie del planeta,por lo que,borrar,en unas décadas,cientos de años de continua tensión,resulta impensable para aquél que sea capaz de echar atrás las páginas de la Historia y preguntarse,realmente,si se considera en igualdad con otros.No digo esto porque me sienta contrario a la idea de una aldea global,ni mucho menos,pues defiendo un mismo origen en esencia,producto de la evolución darwiniana,pero me cuesta creer que la Humanidad,en su conjunto,en su estima y ego,quiera,realmente,diseminar los grupos llamados raciales y étnicos,por un hipotético bien común.
Soy agnóstico convencido,de los que creen en lo demostrable empíricamente,a excepción de una creencia archeiana,mi comprensión de las cosas se basa en lo que se puede fundamentar en la ciencia,y considero,que la Historia,no es más que la suma de los paradigmas científicos del pasado.Esto es,un método eficaz para ver de lo que el Humano es capaz y de lo que no es,al menos,a corto plazo,porque los cambios que se han ido estableciendo para la gran unión,han sido tan lentos,que aún resuenan en la mente como imposibles a todas luces.
Considerar que la transferencia concreta de unas competencias a un órgano supraestatal será el inicio de una maniobra de comunidad,resulta un poco intrigante,máxime,cuando los acuerdos adoptados entre los representantes comunitarios para la puesta en marcha de un marco jurídico común,han sido,en la mayoría de los casos,rechazados por los propios ciudadanos "provinciales",arguyendo,en la inmensidad de los casos,intromisiones a la soberanía nacional,propia de unos pueblos con identidad similar y ese pasado común,tan recurrente para la definición de una nación.Si añadiéramos un asterisco a la afirmación del pasado común,podríamos anunciar sin temor a equivocarnos que el territorio de la UE ha convivido durante milenios,con comunidades más o menos afines,pero este concepto de afinidad,ha sido roto en cuanto la Historia ha avanzado en su camino,y para muestra,el botón de las Grandes Guerras,que dividieron a Europa y la hicieron estallar en mil pedazos,cuando,uno,aunque en este caso,loco,pretendió aunar bajo un mismo Imperio,a toda la población.Pero ésto,no es nuevo,ya Felipe II sintió en sus carnes las desavenencias de flamencos y Flandes,de franceses,....Y así sucesivamente,nadie,quiere pertenecer a un pueblo que antaño le sometió,y por ende,la elección misma de un "general" de tal confederación,sería,ilegítima moralmente e injusta históricamente.
Suena hermoso considerar la idea de un marco común de comercio,amparado en un sistema democrático global,en la no imposición de tasas por origen o tránsito,suena,además,efectivo el acometer la reforma de una moneda única con regalías particulares,como modo de reconocer lo bueno de una economía global,pero manteniendo el espíritu común,pero lejos de eso,a las grandes comunidades europeas no parecen unirlas nada más...En la UE,se hablan multitud de lenguas,se persiguen objetivos distintos en tanto que las sociedades no han avanzado de la misma manera,se tienen orígenes dispares (Francia aglutina una comunidad múltiple de origen africano,...),los "extranjeros" son tenidos en distinta consideración (véase la repulsa sistemática de Italia como Estado hacia los pobladores externos),los métodos de aprendizaje son variopintos (por mucho que el EEES luche por igualar la materia educativa,es cambiar de un plumazo cientos de años de instituciones de índole cultural,con lo que ello conlleva de propio a cada nación),el método de trabajo es dispar y sobre todo,el auge de decenas de pequeñas comunidades,que consideran,como el sur de Francia,Euskadi,Cataluña,...Que son,por ese curso de los relatos socio-políticos de la Historia,entes con identidad propia,no perteneciente siquiera ya,a la gran entidad que sería España,provincia de Europa.
Tal vez fuera posible hablar de una sola conciencia,pero para eso tendrán que pasar las generaciones suficientes como para olvidar,del todo,las diferencias que nos marcan y nos han marcado,y dice la Historia,que ésta,se repite como un ciclo cada determinado tiempo,para anunciarnos que si bien,nuestra especie nació en África,pronto fue irremediable la separación,en tanto que unos marcharon hacia Europa y los otros,en la dirección opuesta,si aún así no hemos sido capaces de eliminar las diferencias entre los Hombres,Europa y Occidente siguen manteniendo,muy a pesar de las conciencias,que África está compuesta por seres inferiores (a los que esquilman bajo el amparo de una sagaz globalización y expoliación de recursos) y que Asia vive sumida en la Edad de Piedra (por eso tienen a bien reventar sociedades y gobiernos para instaurar la Paz),ahora ocurre eso,¿qué pasará cuando los dueños de tales recursos sean vecinos y no ajenos?,se me hace inconcebible pensar en una Europa unida,cuando sigue mostrando magnos signos de confrontación,dominación y desigualdad.
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