viernes, 11 de septiembre de 2009

¿Lo más verde gana?

En la carrera por desterrar los combustibles fósiles el hombre sigue pecando de andar unido a los extremos.Lo que en un día era bueno,pasa a ser irremediablemente malo al posterior,si es que se le demuestra un valor ecológico estimable.Algunos,afincados en los extremismos que tanto mal hacen a la especie,han considerado que el paso desde las denominadas energías no renovables a las que sí lo son,ha de hacerse tan rápidamente que para ello no importará sacrificar lo que se estime.

Ya se sabe que los primeros en llegar a explotar una potencial fuente de negocio,suelen ser los que,a la larga,ostentan el monopolio,o en su defecto el mayor beneficio,del nuevo elemento.Pasó con los norteamericanos a la hora de escanciar las ganancias del oro negro,ocurrió mucho antes con los españoles al polarizar las riquezas minerales de la América Central e incluso en otros contextos,aconteció con el control casi total de Gran Bretaña con respecto a las especies de Asia Menor y la seda de China.

Teniendo en cuenta que en este mundo no hay un pozo de riqueza que no haya sido esquilmado hasta la saciedad,los países emergentes,aquéllos con florecientes recursos económicos,y sus politicastros de turno,precisan de beber de nuevos yacimientos,no sólo para asegurar la preponderancia de su país o nación en la explotación y exportación de un activo de valor seguro,sino para rellenar el bolsillo a costa del decaimiento de las antiguas grandes fortunas.El capitalismo se retroalimenta,de manera que a más población habrán de surgir las razas nuevas de terratenientes,que en parte,se sumarán a los antiguos grandes capitales,para seguir asegurando que unos pocos gobiernen a los muchos,ahora incluso,este lote viene camuflado con el aura de democracia global que planea sobre el planeta Tierra.

Pero a lo que iba,el peligro mayor para el crecimiento y desarrollo sostenible de este mundo viene dado por el elemento denominado biocombustible. Tanto es así,que leía hace apenas un año un estudio pormenorizado del canal National Geographic sobre la suplantación de terrenos de maíz para el consumo humano en forma de utensilio alimenticio,por el cultivo del mismo vegetal pero con usos combustibles.Éste estudio reafirma mis peores presagios,puesto que recientemente he leído en diferentes medios que varios Institutos para el desarrollo de América solicitan que haya un control más estricto sobre este aspecto.Esto es,la nueva forma de energía,como todas,supone un empuje sin límites para la economía de cualquier bolsillo,pero declara un menoscabo de los terrenos realmente importantes,que son aquéllos que de forma directa,abastecen al género humano.El ciudadano medio en un país como Brasil,uno de los principales creadores y exportadores de biocombustible de origen vegetal,ha visto como el precio del maíz (un elemento indispensable en las dieta del Hombre desde que existe como tal) ha aumentado de forma considerable en los últimos años.En una moraleja sencilla,a menos tierras dedicadas al consumo,menor oferta,misma o superior demanda (por el crecimiento demográfico que es natural en un estado de bienestar) y precio al alza,¿quién gana?,los de siempre...El terrateniente o empresario dueño de las tierras de labranza,que encuentra el uno en el otro,el mejor aliado de un capital más potente,y ya sé la otra gran ecuación,cuantos menos se repartan y en más cantidad,la riqueza,menos ricos habrán y por ende,menor competencia en la tenencia de propiedades...Lo peor,es que estos propios insulsos capitalistas no conocen a fondo el mercado,no emiten juicios de valor más allá de su propio horizonte de vida,ignorantes en su mayoría,los capitalistas privados no son capaces de prevér que la ausencia de competencia es su propio hundimiento ante la depresión de las capas sociales que abastecen su propio beneficio.

El tratamiento del combustible fósil es caro,convertir en energía hectáreas de campos de trigo o maíz,aún es tremendamente costoso,y poco rentable,pero a hoy,es un servicio dotado de las más grandes inversiones de la comunidad internacional,que busca desesperadamente un nuevo oro,amarillo o negro,con el que asegurar los bolsillos de quién la sostiene...Las pruebas se siguen realizando en países emergentes,esos que pueden servir de laboratorios a gran escala,para luego ser comprados en su totalidad por la potencias tradicionales,pues el dinero como el poder,pierden al espíritu humano cuando éste no ha sido correctamente educado.En esto del libre mercado no ha ganado casi nadie,podría decirse,porque ahora,sobre todas las cosas,el Hombre es el primero que tiene precio,valor y tasación,incluso los dirigentes en cada caso,de cada nación.

El error principal de las nuevas materias verdes viene dado por la planificación inexacta de los métodos de desarrollo.El inversor sólo busca ideas que puedan ser compradas (como todo lo demás) por aquéllos filántropos controvertidos que utilizan el Bien como principal recurso de beneficio,paradójica cuestión.Sin estudios fehacientes no hay eficacia,sin métodos de elaboración eficientes no hay productividad,grandes ideas destinadas a poder sostenerse sólo en las naciones que ya ostentan el poder económico,que aprovechan como si tal cosa,el error ajeno para tomarlo como experiencia propia.Y una vez implanten su sistema,será diez veces más eficaz y más rentable,sumiendo,una vez más,a sus "oponentes" en la miseria,la cuál,será,cada vez más y más acuciante.Como quiera que el esfuerzo colectivo de un país en desarrollo no suele ir en la misma dirección,salvo contados casos,las grandes potencias seguirán engullendo el trabajo de otros,sin manchar el propio territorio,y obteniendo además todo el sacro beneficio.

Lo más verde no tiene porque ganar siempre,las naciones que hayan apostado por el biocombustible habrán de hacerlo con todas las consecuencias,adaptando infraestructuras y estructuras,para que realmente con cada nueva idea haya una consumación,y no sólo un potencial elemento de desarrollo.Dejando atrás los márgenes de riqueza,un país y su nación serán ricas en tanto no sólo habrán creado el nuevo crecimiento del siglo que nos ocupa,sino porque para crear un beneficio habrá que confiar plenamente en un método,las creencias a medias dejan demasiadas lagunas,que serán aprovechadas,en un mundo voraz donde los haya,por las entidades superiores,que no sólo sí crearán medios eficaces sino que encima privarán del tan ansiado auge a los que,intentándolo,se quedaron en eso,en el intento...

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