jueves, 14 de mayo de 2009

A la salud del Concordato

A razón de unos artículos leídos recientemente me ha venido a la mente de nuevo,el espinado asunto de la separación entre Iglesia y Estado.Una necesidad imperiosa,que se hace aún más acusada cuanto más diversificado se vuelve un país o nación.

Leo con asombro que las Declaraciones de Renta permiten al ente eclesiástico un montante superior a los 450 millones de euros en 2008,dinero que,en su mayoría,vienen de las rentas más altas (un "camino" para purgar "faltas" ??¿¿) puesto que a pesar de que son señalados menos veces en la dichosa declaración obtienen casi el mismo dinero que esos beneficiarios de la otra casilla,la de otros fines,las ONG (de las que un tanto por ciento considerable,también pertenecen a la Iglesia Católica) que son la base,de igual manera,de la solidaridad no estructurada como un poder más del Estado (la Iglesia no lo es,pero se vende como tal).

Pero mi asombro no viene para castigar a la Iglesia ni a sus feligreses,ni mucho menos,pero si que es una crítica al modelo de estado aconfesional al que estamos "sometidos".Es decir,somos laicos pero...En base a un Concordato Estado-Vaticano permitimos que la institución cristiana no pague IBI,hasta hace bien poco no pagaba IVA,...Y así sucesivamente.Y más se me ha "crispado" el ánimo cuando he comprobado que por ley,Hospitales,Comedores,Residencias de Ancianos (de proabada utilidad pública "física") si pagan el IBI,por ejemplo,acentuando,de alguna manera,que la España laica de ley,defiende los intereses de la Iglesia como si realmente fuera una entidad supraterrenal a la que deber alguna pleitesía...Cuando yo sé,que si los designios de cualquier divinidad sea representarse en la figura de Roucos y demás,habrían motivos más que suficientes para constatarla incompetente (a la autoridad divina).

Hasta tal punto se ha legitimado el papel de la autoridad católica entre la ciudadanía española,que una parte aún considera que aquella es juez en materia legislativa (pena leyes o las aprueba como si su voto fuera esencial),en la judicial ("castiga" a los creyentes (entendiendo por creyentes a todos los ciudadanos de España) que incumplan su dogma religioso o epístolas puntuales a tal efecto).... Sin prestar atención al caso de que la Iglesia,como tal,no es más que una parte de la sociedad estatal,sin que su voz o voto tenga por ende,más valor que la mía o el mío (hablo de las voces y votos de cada uno de nosotros).

A estas alturas espero,con cierta inquietud,el momento en que otras confesiones religiosas tengan,por su pasado,valores y cultura,una importancia semejante en nuestro país.Toda vez que la ideología religiosa ha sido instaurada en cada país con el miedo (en este caso a lo desconocido y al ciclo de la existencia) no podemos legitimar a la católica como base,cuando durante más de siete siglos,la musulmana,era nuestra base,y a efectos políticos,hubo conquista,primero almohade y luego castellana sobre diferentes reinos...Sólo que tras esta último se dio a llamar al Estado o conjunto de reinos,Reino de las Españas.Pero como ese es otro tema,yo,desde estas líneas,lo único que pido,es coherencia a lo acofensional,que es hora de que cada cual pueda profesar su religión o fe en sus creencias sin que ellas sirvan para deslegitimar decisiones estatales que,recogidas en unos valores de sociedad democrática-avanzada,suponen,a todos los efectos,un avance en la estructura social humana.

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